EXPLOSIÓN DE COLOR PARA PONER EL PUNTO FINAL

Los fuegos artificiales inundaban de color el cielo de Guijuelo. Miles de disparos de pólvora servían para transformar la noche en luz y color con palmeras, sauces y las tradicionales fuentes y chorros que se lanzaban desde el solar del antiguo matadero. La calle Guardia Civil se llenaba poco a poco de público de todas las edades aunque eran muchos los que buscaban rincones más tranquilos donde disfrutar del espectáculo. Y es que las formas pirotécnicas se veían desde cualquier rincón. Casi media hora de estruendo y vistosidad, no defraudaron al público. No en vano, la empresa encargada de los fuegos, Pirotecnia Pibierzo, es una de las mejores del panorama nacional. Desde hace muchos los años se lleva dedicando a la fabricación y disparo de artículos y productos pirotécnicos, lo cual se traduce en unos espectáculos que ofrecen una completa variedad de formas y efectos, logrando unos resultados muy llamativos. Ganadora de numerosos certámenes es capaz de mantener la vistosidad hasta límites insospechados. Para ello utilizó miles de carcasas y cohetes de primera clase que pintaron el cielo de Guijuelo como si se tratase de un lienzo en blanco. A la espectacularidad, se sumó la seguridad. Un amplio dispositivo de Policía y Bomberos velaron para que todo discurriese con normalidad, y no hubo ningún incidente.
La noche se iluminó para poner un punto final apoteósico a unas de las mejores fiestas de los últimos años.