UN MELENDI MÁS MADURO CONQUISTA EL PÚBLICO DE GUIJUELO

No era el mismo Melendi. Ha cambiado y poco tiene que ver con el que hace cuatro años ofrecía en concierto su gira ‘El violinista en el tejado’ en la Plaza de Toros. Sus seguidores lo saben, y de nuevo triunfaba en esta nueva faceta, más ecléctica y madura. El Recinto de Espectáculo colgaba el cartel de completo y el público se distribuía entre las gradas y la pista para escuchar al asturiano y los ritmos de su último álbum, ‘Quítate las gafas’.
Arrancaba con ‘Hijos del mal’, una de las nuevas propuestas, para continuar con su famosos ‘Piratas del bar Caribe’’, ante una multitud que empezaba la noche con mucha energía.
Doce pantallas de diferentes tamaños creaban una atmósfera especial de la que el cantante ha sabido sacar provecho, en la que la música se ha visto apoyada por imágenes, grafismos y efectos visuales que jugaban con la letra de las canciones, tanto en los temas más animados como en otros más románticos. Después de enternecer al público con ‘Existen los ángeles’, de su último trabajo, Melendi hacía referencias a Ismael Serrano. Así se configuraba un concierto que aunque multitudinario se hacía íntimo, y que alternaba sus últimos temas con otros más consolidados, como ‘Un violinista en tu tejado’, coreado sílaba a sílaba desde la pista y desde las gradas. Apenas unos acordes han bastado para que el público reconociese ‘Con la luna llena’, aquella canción que sirvió de lanzadera para el asturiano después de ser elegida como la canción oficial de la Vuelta Ciclista hace trece años. Junto a ella, otras dos forman el trío de ases que más ha revolucionado a los asistentes, ‘Caminando por la vida’ y ‘Calle la Pantomima’. Guijuelo se volvía a rendir a este artista cuya metamorfosis no rechinaba, todo lo contrario enloquecía a los fans y cautivaba a los seguidores menos habituales. Con ‘Destino o casualidad’, de su último disco se daba un respiro breve a los pocos que aún no se saben todas las canciones de ese último disco. Pero rápidamente el espectáculo retomaba temas famosos como ‘Hablando en plata’ que hacía de nuevo cantar a los seguidores que se preparaban para bailar con los ritmos de La Habana para escuchar ‘Desde que estamos juntos’, el primer sencillo con el que Melendi dio a conocer su última aventura musical. Nuevos ritmos para el cantautor, entre los que no solo hay hueco para un acercamiento a los sones cubanos o a otros géneros como el rap, sino también para volver, a la esencia de aquel artista ‘gamberro’ del pasado, como ha hecho en el resto de la noche con canciones como ‘Con solo una sonrisa’ o ‘Lágrimas desordenadas’. Pero aún quedaba más. La noche se preparaba para uno de los momento más emotivos, con ‘Cenizas en la eternidad’, canción en la que los móviles se convertían en improvisadas velas dejando una curiosa imagen. No falto de nada en el concierto, que no defraudó a nadie y en la que el artista mostró una nueva cara que hacía de su espectáculo toda una novedad a pesar de haber estado en Guijuelo hace tan solo cuatro años.