LA VIRGEN DE LA ASUNCIÓN PROCESIONA POR LAS CALLES DE GUIJUELO

Un año más la Virgen de la Asunción salía hoy de la Iglesia Parroquial para ser honrada por los guijuelenses. Con un solemne “¡Viva la Virgen de la Asunción!” al que respondieron a coro cientos de fieles con un sentido “¡Viva!”, se daba inicio a un desfile procesional que servía de colofón a los servicios religiosos que al mediodía se celebraban en el templo y donde los bancos y el resto de espacios estaban abarrotados. Comenzaba la tradicional procesión y ofrenda de flores en la que muchos vecinos participan cada año como acto central del día grande de las Fiestas patronales. El grupo folclórico El Torreón y muchos guijelenses ataviados con el traje típico y mantilla, abrían una comitiva que desfilaba desde la Iglesia hasta la Plaza Mayor acompañados por las autoridades locales.
Una vez allí dos guijeleneses, el concejal, Roberto Martín, una catequista y un miembro del grupo Folclórico El Torreón, entre otros fueron pidiendo a la Patrona bendiciones para la Villa así como agradeciendo su protección durante el año que pasó.
Después, comenzaba la ofrenda en la que los miembros de la corporación municipal, con el alcalde Francisco Julián Ramos Manzano a la cabeza y las reinas y damas ataviadas con los trajes típicos iban colocando sendos ramos de flores a los pies de la imagen de la Patrona. Tras ellos, un grupo de quintos del 68 y el resto seguían colocando las flores en la Virgen y el arco expresamente preparado para la ocasión. Antes de comenzar el regreso al templo, el párroco, Amable García volvía a exaltar la figura de la Virgen que era aplaudida por los presentes. Después de los bailes que El Grupo El Torreón ofreció a la Patrona, y acompañados por la música de la Banda de Música de Alba de Tormes, autoridades como el Jefe de la Policía Local, Clemente Iglesias; el Teniente de la Guardia Civil, José Manuel Díez y el juez de paz, José Conde, entre otros iniciaban el retorno al templo seguidos de los representantes municipales, y público en general, que no quiso perderse la entrada de la Virgen en la Iglesia.